sábado, 29 de octubre de 2011

«LE PEGAMOS, Y... NO NOS OBEDECE NUESTRA HIJA»

«Tenemos una niña de cuatro años.... Estamos teniendo dificultades con ella con respecto a la disciplina, la obediencia, el respeto hacia nosotros y el acatamiento de órdenes. Se ha tornado rebelde: no obedece, nos pega y nos contesta de forma altanera a pesar de su corta edad.
»Aplicábamos el [método de] no darle lo que deseaba a manera de castigo, sentarla en una silla por tres o cuatro minutos, no ver televisión, etc. Pero ahora hasta le pegamos, y... no nos obedece.
»Estamos desesperados y no sabemos qué hacer....»
Este es el consejo que les dimos:
«Estimados amigos:
»... La mayoría de nosotros llegamos a ser padres sin tener idea alguna de lo difícil que es, y por lo general no se nos ha enseñado cómo serlo. El ser padres es una de las tantas funciones que desempeñamos en la vida diaria, y es normalmente algo que hacemos mientras tratamos de ganarnos la vida, hacer una carrera y realizar nuestros sueños. A nuestros hijos, desde el momento en que nacen, les toca abordar el autobús que es nuestra vida, y presuponemos que ellos se conformarán con el asiento que les tenemos reservado y que cooperarán con nuestros planes.
»Pero el niño nace con su propia voluntad, y a menudo esa voluntad es terca. Algunos niños manifiestan, aun antes de aprender a hablar, que no están conformes con hacer las cosas como queremos nosotros. Quieren hacer las cosas como les place, ¡y dan por sentado que el autobús es el de la vida de ellos y que somos nosotros quienes debemos abordarlo!
»Así se crea el marco para esa lucha que se libra a diario. Nosotros los padres estamos cansados debido a las otras responsabilidades que tenemos, y muchas veces no sentimos ningún deseo de librar una batalla. En cambio, ¡el niño ha ahorrado todas sus energías y está preparado para ganar, cueste lo que cueste! Al principio los incidentes no tienen mayor importancia; pero tan pronto como el niño descubre que puede resistir más que sus padres, comienza a ejercer el dominio que ha adquirido en la relación, exigiendo cada vez más, y ganando con mucha frecuencia. Los padres no se dan cuenta de que han perdido el control absoluto sino cuando ya es demasiado tarde.
»¿Cómo, entonces, pueden los padres recobrar el dominio? ¡No es fácil! Requiere tiempo, dedicación, persistencia y coherencia. Hay que formular reglas sensatas y vincularlas a consecuencias sensatas.
»Posteriormente, cuando el niño haya desobedecido una regla, la consecuencia tiene que cumplirse. Debe ser de inmediato, cada vez, sin falta, vez tras vez, sin que importe lo difícil que sea, ni dónde ni cuándo tenga que llevarse a cabo. Los padres tienen que darle prioridad, dedicarle tiempo, desvelarse si es necesario, y nunca jamás darse por vencidos....
»¡Prepárense para la batalla!

RESOLVER EL CONFLICTO Y MANTENER LA PAZ

“Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre, y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor...” Hechos 15:39,40.
Al llegar a este punto tenemos que ser muy sinceros; personalmente he tenido mis buenas discusiones, y de seguro usted las suyas. Tuve algunas en las cuales nunca hubo reconciliación. Afortunadamente, la mayoría de ellas terminaron en una amistad renovada. Con los años, he aprendido algunas estrategias que han demostrado ser efectivas cuando uno enfrenta graves desacuerdos.
1. Cuando haya un desacuerdo, esfuércese por ver el punto de vista de la otra persona. Lo primero es escuchar. Incluya en a fórmula tres cualidades que no se logran fácilmente: Honestidad, objetividad y humildad. Eso es todo lo que se necesita para manejar un conflicto como le agrada a Dios.
2. Cuando ambos lados tengan parte de razón, busquen un compromiso inteligente. Para los que fueron criados como yo, el
sólo pensar en compromiso les pone los pelos de punta. Usted no se rinde si tiene fibra moral. Permanece firme, cueste lo que cueste. Yo aprecio a las personas que tienen determinación, verdadera firmeza. Pero difícilmente estimo a alguien que nunca da a torcer su brazo, que se niega a negociar para resolver un conflicto. Admiro más a alguien que busca de manera voluntaria y cordial la
solución adecuada a un desacuerdo, sin comprometer de ninguna manera los principios bíblicos.
3. Si el conflicto sigue, busque resolverlo en vez de abandonar. Golpear violentamente la puerta en medio de una conversación, o salir hecho una furia a la calle, no resuelve nada. Tampoco beneficia a ninguna de las partes el mantener un silencio manipulador, dejar al cónyuge, renunciar a un empleo en un arranque de cólera o por impulsos. Esa no es la manera de resolver los desacuerdos; hay que tratar de resolverlos, en definitiva hay que perseverar. Será una de las cosas más difíciles que usted tendrá que enfrentar pero también de las más provechosas.
4. Si no se puede resolver el conflicto, convengan cordialmente en mantener el desacuerdo, pero sin guardar rencores o
resentimientos. Creo que Pablo y Bernabé hicieron eso. Pablo nunca habla mal de Bernabé cuando escribe más tarde a las iglesias que ambos habían plantado. En todas sus epístolas, usted no encontrará ni una sola crítica en contra de su antiguo compañero. Y tampoco hay evidencias de que Bernabé se estuviera recuperando del golpe. Francamente no todas las separaciones llevan a un mal final. Procure siempre resolver bien los conflictos sobre todo entre hermanos, y como dice Pablo: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Ro. 12:18).

Autor: Charles Swindoll

Guías o consejos para Resolver Conflictos:

1. El conflicto no es nada más que un problema mal administrado.

2. El conflicto ocurre cuando usamos pautas defectuosas de comunicación.

3. La interrupción en la comunicación es una falta de respeto, comunicamos que no estamos escuchando y que la otra persona no tiene valor.

4. Para resolver un conflicto debemos reconocer emocional e intelectualmente que existe un problema.

5. Nunca la culpa en un conflicto es sólo de una persona o cae sobre una persona, para que haya un conflicto deben haber dos personas.

6. Debemos admitir que sólo dejar pasar el tiempo, no soluciona problemas.

7. Resolver un conflicto no significa que siempre debo ganar en mi posición.

8. Resolver un problema es llegar a un compromiso donde ambas partes están contentos o satisfechos.

9. En un conflicto entre dos personas, es muy importante que ambas personas trabajen juntas, unidas con amor y sumisión para llegar a la solución del problema.

10. Para resolver un conflicto hay que enfocarse en sólo un tema a la vez.

11. Para resolver un problema hay que comunicarse con claridad expresando aquello que desea, piensa o siente.