sábado, 16 de octubre de 2010

RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS:
Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor. —Filipenses 4:2
En muchos países se celebra hoy el Día Internacional de la resolución de conflictos. Su propósito es alentar a las personas a hacer uso de la mediación y arbitraje más que del sistema legal para resolver sus diferencias. Ya que, como seguidores de Cristo, no somos inmunes a los conflictos, necesitamos aprender a resolver nuestros desacuerdos de maneras que honren al Señor. Se ha dicho que «las peleas en la iglesia son las peores», tal vez porque estallan entre personas que profesan que su fe se basa en la unidad y el amor. Muchos cristianos han quedado tan heridos por algún otro creyente, que se alejan de la iglesia y jamás regresan. En la Biblia se menciona expresamente a Evodia y Síntique, y se las insta a que resuelvan sus diferencias: «Sean de un mismo sentir en el Señor» (Filipenses 4:2). En vez de dejarlas solas para que arreglasen su disputa, Pablo apeló a un colaborador de confianza para «que ayudara a estas, que combatieron juntamente conmigo en el evangelio» (v.3). En este mismo contexto, Pablo instó a los filipenses a llevar sus peticiones a Dios, tomando debida nota que la oración trae Su paz (v.7) y un sentido de Su presencia perdurable (v.9). Las relaciones quebrantadas en una iglesia cristiana son responsabilidad de dicha comunidad. Y la relación o relaciones rotas que ha causado una persona es responsabilidad de la misma que las rompió, y deben ser solucionadas de una manera que glorifique a Dios, buscando el perdón de corazón. En medio de las heridas y las diferencias, podemos alentar, escuchar, orar y sobre todo perdonar de la misma manera que “Cristo nos perdonó” (Colosenses 3:13).
El perdón es el pegamento que repara las relaciones rotas.
Autor: Editores de Nuestro Pan Diario.

jueves, 14 de octubre de 2010

CUANDO LA PAREJA SE DIVORCIA

Fue un momento sumamente emotivo. Los médicos, las enfermeras y el personal de la clínica se hallaban conmovidos. Richard Livingstone, de veintisiete años, estaba donando uno de sus riñones a Jane, su joven esposa, de veintiuno. La operación fue un éxito, y a Jane la salvaron. Algún tiempo después, hubo otro momento conmovedor. Tras siete años de matrimonio, Richard y Jane se estaban divorciando. ¿La causa? Infidelidad de la esposa. El juez, los abogados y los miembros del tribunal estaban asombrados. Richard le estaba reclamando a Jane la devolución de todas las cosas que él tenía desde antes del matrimonio, incluso el riñón que le donó. «Es un caso difícil, que no tiene precedentes», dijo el juez.

Siempre es muy triste la disolución de un matrimonio. Siempre se parece a un naufragio, a un incendio, a un huracán, a un accidente. Un accidente en que se pierden vidas. Siempre es penoso ver cómo esposo y esposa, que una vez se juraron amor eterno, pelean ahora por los bienes materiales: la casa, el automóvil, los muebles, el dinero. Y ahora resulta el caso del hombre que le exige a su ex esposa la devolución de su riñón. Esto nunca se había visto. Bien dice el proverbio cervantino: «Cosas verás, Sancho, que no las creerás.»

¿Por qué tantos matrimonios terminan en divorcio? La historia siempre se parece. No hay comprensión entre ellos. Hay egoísmo; hay mal humor, ira y violencia. Lo raro es que hasta cierto punto todo matrimonio tiene esos elementos. ¿Por qué es entonces que algunos sobreviven y otros no? Por una parte, las expectativas que los recién casados tienen de su cónyuge son ilusorias. Siguiendo esa misma línea, los cónyuges que se acepten mutuamente tal cual son habrán aprendido uno de los secretos fundamentales del matrimonio feliz.

Si se añade a eso la realidad de la presencia de Dios en los dos corazones y en el matrimonio, se habrá encontrado la fórmula eficaz que hace del matrimonio un organismo fuerte, duradero, digno y feliz.

Nuestro matrimonio, nuestro hogar y nuestra familia son los tesoros más grandes que tenemos. No los destruyamos. Cambiando el egoísmo por humildad y la rebelión por comprensión, nuestro matrimonio será feliz. Y eso puede hacerlo solamente Jesucristo reinando en el corazón de los cónyuges, que es el centro mismo del hogar.

sábado, 9 de octubre de 2010

COMO HACER UNA BUENA NEGOCIACIÓN Y SATISFACER AMBAS PARTES

EJERCICIO # 1 DEBES PONERTE EN CADA UNO DE LOS ROLES Y AL FINAL PENSAR COMO LOGRAR UN BUEN ACUERDO ENTRE AMBOS PARTICIPANTES:

ARRENDATARIO - INQUILINO
El alquiler ya es demasiado alto
El apartamento necesita varios arreglos
En el sector se encuentran mejores y más baratos apartamentos
Pago puntual la mayoría de las veces, siempre a principio de
mes
El dueño es distante y nunca se deja hablar
PROPIETARIO - DUEÑO
El canon lleva mucho tiempo sin ajuste
El inquilino es muy desorganizado y trata mal el inmueble
El apartamento se encuentra en una de las mejores zonas de la
ciudad
El alquiler debería aumentar para remodelar paredes y pisos del
apartamento
Pagan el alquiler a tiempo pero siempre se cuelgan con la
cuota de administración.

PREPÁRESE PARA APRENDER A NEGOCIAR.

Una óptima negociación involucra en forma objetiva los intereses de todos los participantes
Una asertiva negociación maneja un lenguaje común a todos los participantes
Un buen cierre prevé diferentes escenarios que son realistas y se pueden medir en el tiempo acorde con los resultados obtenidos

CONSEJOS PARA NEGOCIAR SIEMPRE.

Importancia de una negociación
La negociación es un proceso importante en cualquier instancia de nuestras vidas.
Todo el tiempo estamos negociando con nuestros amigos, familia, colaboradores, jefes, en todo momento.
Siempre todos los seres humanos negocian, en alguna situación general, específica o personal
Cualquier lugar o parte en el mundo es propicia para negociar y lograr un mutuo acuerdo
Las buenas negociaciones siempre generan una sonrisa piensa en todos los objetivos de los participantes es equitativa.